El control de los sentidos. Taller de Antiterapia.

Los sentidos influyen en la realidad que vivimos. Recibimos los estímulos del exterior filtrándolos por los sentidos, por lo que cualquier tensión auditiva, visual o cinestésica, provocan una realidad diferente que influirá en la comunicación, en la memoria que guardemos del suceso, y por tanto en nuestra historia personal. El taller de Antiterapia dedicado al control de los sentidos tiene como objetivo aprender a sentir el cuerpo”, observar la tensión que tiene ante los estímulos que recibimos para poder hacer elecciones conscientes y respuestas sin tensión, y descubrir el centro desde donde «ampliar nuestra realidad generando nuevas experiencias y aprendizajes».

Cada taller de Antiterapia busca tener un espacio personal donde tengamos un «centro conocido», una zona de referencia desde donde podamos descubrir la tensión que producen los estímulos externos para ampliar «la realidad que percibimos», ordenar nuestros recursos y habilidades, y poder elegir una respuesta que nos genere un aprendizaje que incremente nuestras capacidades cognitivas.

Un centro desde donde elegir “cómo escribir nuestra historia personal”, el punto de partida que nos permita hacernos más conscientes de nosotros mismos, y tener el control de los sentidos para vivir las experiencias como sentimos que somos. 

Los sentidos influyen en la realidad que vivimos.

El tono, el ritmo o la intensidad sonora que recibimos hacen que interpretemos los mensaje de maneras diferentes. La mirada, el enfoque o la profundidad de lo que observamos son informaciones inconscientes que pueden influir en el resultado de la comunicación. La tensión que tenemos con una persona o una situación influye en la postura, en cómo se saluda, cómo damos un abrazo o cómo lo recibimos, el sentido del tacto, la cinestesia influye en ese encuentro de forma no consciente generando memorias no conscientes.

Sonido, vista y tacto influyen no conscientemente en el encuentro con los demás. Son sentidos que marcan las experiencias que vivimos generando aprendizajes que repetiremos siempre, por lo que nuestra historia personal se repite constantemente.

Un ejemplo sencillo es la comunicación con un niño donde mantener «el centro» a veces se hace difícil. Este mismo ejemplo lo podríamos utilizar en las relaciones laborales, en la pareja, o en cualquier plano social.

La comunicación con un niño puede llevarnos a la desesperación por la intensidad y repetición de sus mensajes “cuando se pone pesado”, provocándonos actitudes reactivas o pasivas, o una actitud activa intentando razonar con él (algo imposible en esos momentos como todos conocemos). Estas actitudes conllevan un desgaste energético y nos mantienen durante un rato en tensión hasta que nos recuperamos, y lo peor de todo, tanto tú como el niño habéis generado una memoria de la situación totalmente diferente que puede que acompañe a ambos toda la vida.

El niño está aprendiendo a utilizar sus sentidos, utilizar su mente y cuerpo para conseguir cosas, ampliar su territorio y vivir experiencias. Los cachorros de todas las especies utilizan los juegos de control, dominio del territorio y jerarquía, entrenan el cerebro reptiliano desarrollando el control visual, y el cerebro límbico o del mamífero donde desarrollan el sonido que influye directamente en las emociones.

Vista, sonido y movimiento son herramientas para ampliar su mundo. Las utiliza a modo de entrenamiento buscando conseguir algo, o simplemente tensando al adulto para conseguir sus propósitos.

Saber mantener “el centro” en estas ocasiones nos permite dirigir conscientemente el presente con el niño, observar cómo se manifiesta sin que nos altere para llevar “su tensión…”  hacia donde sea oportuno…, tener una actitud proactiva utilizando la tensión con un propósito.

Desde «el centro» podemos utilizar sus herramientas, empatizándonos con su forma de manifestarse, utilizar la vista, el sonido y el movimiento de forma consciente para cambiar el resultado de la comunicación.

Este centro o zona de referencia es un sentido que podemos desarrollar conscientemente lo que nos permitirá recibir – procesar – emitir respuestas con un nuevo punto de vista.

La pregunta interesante es ¿cuándo sabemos que hemos echo una buena elección? la respuesta es muy sencilla: cuando después de haberla hecho seguimos teniendo la misma capacidad de elección que anteriormente.

Taller de Antiterapia. El control de los sentidos mantiene una actitud proactiva.

Tener el control de los sentidos nos permite tener “una visión ampliada de la realidad sin perder el centro”. La falta de este control se traduce en una visión limitada que nos provocarán una dificultad o tensión a la hora de elegir nuestras acciones. En el taller de Antiterapia se recrean situaciones para comprobar estas tensiones corporales, hacernos conscientes de ellas, poder hacer cambios en la forma de interpretar el estímulo que recibimos, y desde este “centro” elegir respuestas y acciones dependiendo de la necesidad del momento.

En el encuentro con el niño podemos tener alguna tensión con los sentidos, con su tono, repetición, intensidad, en la forma en que se mueve, o en cómo nos acercamos a él o le tocamos o nos toca. Debido a la tensión en alguno de ellos vamos a perder cierta parte del control personal utilizando memorias de situaciones anteriores como intentar razonar con él con la actitud activa, imponiendo nuestra voluntad con la actitud reactiva, o simplemente pasando de él con la actitud pasiva.

El aprendizaje que realizamos con estas actitudes es escaso o nulo. Son memorias que nos provocan una alerta o alarma con una tensión que se repetirá en situaciones parecidas con el niño, o en situaciones en las que cualquiera de los sentidos aceda al mismo tono, vista, tacto en cualquier otra ocasión, suceso o persona.

Desde la actitud proactiva se utiliza la tensión del momento para hacer elecciones conscientes que nos permita seguir teniendo capacidad de elección, no perder el centro. La actitud proactiva nos permite integrarnos en el presente, sorprendernos con él, interactuar, jugar, amar y aprender constantemente.

La actitud proactiva necesita tener el control de los sentidos para percibir la realidad de lo que está sucediendo, y no una interpretación de lo que recibimos. 

El primer paso para desarrollar la actitud proactiva es aprender a descubrirnos, ser conscientes de las tensiones corporales, aprender cómo recibimos la información y afianzar nuestro centro.

El test de tensegridad de Antiterapia.

Cuando vemos una película de amor, de intriga o de guerra, nuestros sentidos provocan reacciones corporales activando nuestros sistemas como si lo estuviéramos viviendo. Las películas buscan hacernos sentir lo que el director recrea con los efectos visuales y auditivos (en algunos casos cinestésico como el movimiento del asiento en video juegos).

Estos efectos hacen que la persona tenga sensación emocional y física de lo que esta observando. Las emociones provocan actividad de diversos sistemas como si estuvieran pasando en realidad, mientras que el cuerpo tiene actividad haciendo micromovimientos en sus planos, ejes y diafragmas.

Al ponernos en un estado o un el simple recuerdo de una situación se activan las memorias que mantiene el Sistema Nervioso con esa información, reflejándose en la tensión corporal de mantener el equilibrio.

La tensegridad es el equilibrio del conjunto de la estructura. Todo el cuerpo está en movimiento constante para mantener el equilibrio interno. El cuerpo tiene una referencia de cómo es su centro y busca adaptarse constantemente para mantenerlo. Ante cualquier estímulo externo busca cómo adaptarse a él movilizando sus ejes, planos y diafragmas.

Una forma de utilizar la tensegridad es observar cómo se mantiene el equilibrio estático, como lo sentimos, y desde ahí observar cómo y de que manera se altera cuando recibe un estímulo o se piensa en un echo.

Las tensiones que se observan en la tensegridad sirven como referencia para conocer las tensiones que tenemos ante diferentes estímulos o informaciones, sean externas o internas.

El test de tensegridad de Antiterapia es un test muy sencillo que requiere un aprendizaje básico, sencillamente sentir el cuerpo. Es un test que una vez aprendido se utiliza constantemente de forma natural, sintiendo la tensión que tienes y permitiéndote utilizarla a favor con una actitud proactiva desde donde «donde dirigir tus presentes y escribir tu historia personal».

Jose Luis Godoy Muelas.

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3 comentarios en “El control de los sentidos. Taller de Antiterapia.

  1. En el seminario al q he asistido , «los sentidos» he aprendido a escuchar mi cuerpo y como este se comporta ante un estimulo (vista, tacto y sonido).
    La Anteroalimentación, q me predispone a vivir COMO REAL una situación, distorsionándola y haciendo q me salga de mi centro y no tenga buenas elecciones.
    Los test son sencillos y muy reveladores para todos los q queramos hacer cambios , sin utilizar la mente, sino los SENTIDOS.
    Los deberes q nos ha propuesto Jose Luis, son reveladores para localizar y trabajarlos, así somos cada día mas conscientes donde trabajar y conocernos en profundidad.
    Muchas Gracias.

  2. En el taller de hoy he descubierto que cuando quiero conseguir un objetivo o comenzar un proyecto nuevo, sólo me funciona si lo hago desde un lugar neutro. Eso para mí significa que tiene que ser ligero, por el simple gusto de hacerlo, sin querer conseguir nada concreto.  Si lo hago desde otro lugar me sale con tanta tensión que me bloquea y no consigo nada.
    Muchas gracias por el día, ha sido muy muy enriquecedor

  3. Saber lo que es la comunicación y como comunicarse es la base. Si los conceptos están confusos no se tiene comunicación y es donde surgen los juicios, los conflictos, nuevas memorias, filtros, creencias que generarán más para tener más confusión en los siguientes encuentros. En este curso he aprendido que la comunicación empieza por uno mismo, por saber comunicarse con el cuerpo viendo, oyendo y sintiendo cuando se está neutro para hacer elecciones neutras, sin tensión. Cada uno utilizará un recurso sobre los demás con sus filtros de memorias heredadas y por experiencias. Así que si tu recurso es visual por encima de los demás cuando te comuniques con alguien que utilice lo auditivo será como el juego del teléfono roto, la información llegará distorsionada porque cada uno utilizará algo diferente para comunicarse. El saber encontrar la neutralidad en tu cuerpo te hará ver, oír o sentir lo que está ocurriendo y poder encontrar una comunicación con quien quieres tenerla ya sea contigo mismo o con algo fuera de ti. Cuando vas a un curso como este se rompen todos los esquemas y empiezas a vivir. Quería comprobarlo antes de escribir este post y saber si lo había entendido después de experimentarlo al menos una vez. Después de muchos libros de autoayuda a lo largo de mi vida y de cursos básicamente emocionales aquí es donde he encontrado herramientas y recursos para hacer cambios en mi vida a nivel personal y con los demás a mejor, sin gasto o con menos gasto ya que estoy en la fase de aprender. Gracias por todo el trabajo que hay detrás para los que vamos porque nos duele la vida, aquí he encontrado un remanso de paz que puedo llevar a cualquier lugar donde me encuentre y con quien esté ya sea sola o en compañía. Nos vemos en el próximo curso. Gracias gracias

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