Higiene Alimenticia

Cuéntame como llevaste las Intolerancias, tus trucos y secretos.

Ayudar en estos momentos puede cambiar en mucho a la persona que lo necesita. Acordaos de la falta de recursos que tuvisteis para saber la situación por la que pasan ellos ahora, por lo que cualquier ayuda va a parecer poco y va a ser mucho.

Todos los que habéis pasado por la higiene alimenticia de intolerancias sabéis a que me refiero, por lo que si tenéis un poquito de tiempo podéis ayudar a los que empiezan poniendo vuestros consejos para que puedan pasar esos primeros días que vosotros pasasteis sin penalidades.

Cualquier truco o receta es bienvenida. Desde el agua con gas con limón para alternar (creo que es una de las mejores bebidas refrescantes), hasta los postres que todos sueñan y no conocen por falta de ideas.

Unas líneas que aliviarán a muchos.

Introducción

El proceso de unas Intolerancias Alimenticias no es una dieta, es aprender una higiene alimenticia. No se trata de no volver a comer esos alimentos nunca más, sino de desintoxicar el cuerpo y aprender cómo nos sientan los alimentos y poder elegir. No es que esos alimentos sean buenos o malos, y más teniendo en cuenta que en alimentación hay muchas teorías diferentes, y muchas de ellas son opuestas. Se trata de que uno no digiere bien esos alimentos o está saturado y hay que tomarse un descanso y dejar que el cuerpo se recupere.

A continuación expondremos una serie de ideas que pueden ayudar a sobrellevar el principio, pues todos los que hemos pasado por la Higiene Alimenticia de Intolerancias sabemos lo difícil que son esos primeros días en los que no sabes qué comer.

El test con la máquina de biorresonancia nos marca estrés a la mayoría de los productos que normalmente elegimos cada día y si nos sacan de ellos parece que no hay nada más que comer.

Hay frases típicas que oímos todos los días a los que empiezan:

  • Parece se han puesto de acuerdo para quitarme todo lo que me gusta, y que los equipos saben qué comemos todos los días.
  • No se qué voy a comer.
  • Si no tomo sal me da asco la comida.
  • Es imposible comer sin pan.
  • ¿Como pueden decir que el aceite de oliva es malo?.
  • Si no tomo lácteos, ¿que va a pasar con mi calcio?.
  • Así no puedo salir con mis amigos.
  • ¿Que voy a comer el día que me voy a una boda/ viaje/ evento?.
  • No puedo despertarme sin café.

Los primeros días se hacen eternos. La primera visita a los supermercados y herbolarios, las llamadas buscando qué productos comer, las preguntas a la persona que nos aconsejó seguir el proceso de hacer una higiene alimenticia de intolerancias, todo nos parece poco.

Nada parece que sepa a nada si no utilizamos la sal. La comida no nos llena por más que comamos y la cabeza empieza a decirnos que “nos falta algo”.

Al dejar la comida que el cuerpo marca con estrés en los test:

  • Nos falta SATURARNOS, después de comer, parece que si no estamos llenos no nos conocemos, nos falta algo.
  • Echamos de menos estar con la digestión continua durante todo el día como nos pasaba antes.
  • Nos encontramos descansados, neutros y con energía, cosa a la que no estamos acostumbrados desde hace muchos años.
  • Cuando tenemos energía, estamos en un estado que lo confundimos con tener ansiedad: no necesitamos dormir tanto y nos levantamos más descansados.
  • No tenemos gases ni estamos tan apretados y tensos.
  • Estamos sin excitación y parece que vamos más lentos cuando en realidad hacemos más cosas sin esfuerzo y lo vemos como relentizados.
  • Los productos recuperan su propio sabor y ya no saben a sal o a especies exclusivamente.

Esta nueva situación que no conocemos la confundimos con ansiedad y buscamos sustitutos que no encontramos para recuperar el estado de estar llenos/ saturados de antes.

Preguntas frecuentes

Al ver la lista de las Intolerancias Alimenticias por primera vez suele parecer difícil e incluso imposible de seguir. La primera sensación suele ser la de sentirse abrumado, parece que no se puede comer de nada… pero eso es sólo el principio.

Lo normal es que las Intolerancias coincidan con muchos de los alimentos que se consumen a diario, con los llamados alimentos básicos.

Hemos preparado una lista para que veas todas las alternativas y posibilidades. Hay mucho más de lo que parece. Es recomendable que te hagas una lista con lo que sí puedes comer, para así poder preparar recetas ajustadas a tus necesidades.

Descubrir qué es lo que te sienta bien o no es cuestión de un tiempo, y las ganancias duran toda una vida, puesto que terminarás aprendiendo cómo es tu cuerpo, sentirlo y cuidarlo.

Una cosa que tendrás que hacer y que probablemente no estás acostumbrado es estar una temporada pendiente de la comida:

  • Leer todas las etiquetas de los ingredientes.
  • Cocinar a diario.
  • Beber mucha agua (alrededor de 1 litro y medio al día).

Si comes fuera de casa:

  • En el trabajo tendrás que llevarte una tartera con comida.
  • En restaurantes pedir carne, pescado y verduras a la plancha (omitiendo los ingredientes que debas evitar).

Es importante entender que no se trata de sufrir. El secreto está en buscar alimentos que te gusten, que encuentres recetas sabrosas y que disfrutes comiendo.

Recuerda: “El hambre agudiza el ingenio”.

Al principio la comida sabe a poco, ya que probablemente le quites lo que sueles usar para darle sabor.

Una de las cosas que observarás es que no te sacia, que no te satura y normalmente el cuerpo pide un poquito de algo para terminar saturado como hacías antes. Descubrir que sin un poquitín de pan, azúcar o lácteo no terminas de estar a gusto puede ser muy importante ya que te indicará el nivel de adicción que tienes a ese producto.

Poco a poco irás acostumbrándote a la rutina de la nueva comida:

  • El paladar se va acostumbrando a sabores sencillos y suaves.
  • Parece que se come mucho, hay más apetito que antes, es como una sensación de que la comida no sacia.
  • Se van encontrando y creando recetas con sabor agradable.
  • Se notarán cambios, es probable que se pierda peso, más probable aun que se pierda volumen (el cuerpo de deshincha).
  • Se echen alimentos de menos.

Al principio es importante hacerla lo más estricta posible. Se notarán mejor los cambios y dará fuerzas y ganas de seguir haciéndola.

Cada 2 meses se deben revisar las Intolerancias, de forma que se vayan incluyendo poco a poco los alimentos que el cuerpo puede ir admitiendo, hasta que queden los prioritarios. Entre medias se hará un refuerzo con biorresonancia.

El proceso dura el tiempo que tú necesites. Si descubres algún alimento que te sienta mal… ¿cuándo lo vas a comer?.

Cada persona es un caso totalmente diferente. Hay personas que en poco tiempo limpian y entienden qué es lo que les sienta mal y personas que necesitan mucho tiempo hasta que se habitúan a sus nuevos hábitos.

Poco a poco se irán recuperando alimentos, de manera que podrás ir comiendo cada vez con más ingredientes, hasta que se localicen los alimentos que dan más problemas.

Una vez que localices los alimentos que tu cuerpo no asimila bien probablemente no te apetezca comer de eso, ya que notarás como “te caen mal”, y serás tú mismo el que tenga cuidado y se ponga sus propios límites.

¿Significa eso que nunca más podré volver a comer ese alimento que tanto me gusta?

Notarás e identificarás 4 tipos de alimentos:

  • Los que puedes comer tanto como quieras y cuando quieras
  • Los que puedes comer sólo en temporada
  • Alimentos que puede comer de vez en cuando y con moderación. Hay cosas que si comes un bocado de más ya empieza a sentarte mal
  • Alimentos a los que no debas acercarte nunca

Aun así, hay una idea que quizás te convenga valorar. Casi todo el mundo disfruta de una copa de buen vino, y eso no significa que un día, en una compañía especial y con unas condiciones interesantes no puedas beber más de una copa… incluso emborracharte, pero eso puede tener consecuencias: dolor de cabeza, malestar, gases, pesadez, no rindes en el trabajo, etc. Tu sistema está saturado y no gestiona bien los recursos.

¿Significa eso que nunca puedo emborracharme? ¿Cada cuánto me puedo emborrachar? ¿Antes de un evento importante me puedo emborrachar?

Esto son preguntas muy personales a las que sólo tú puedes responder. Lo mismo ocurre con los alimentos ¿Puedo comer ese alimento que tanto me gusta? ¿Cada cuánto puedo comerlo?

Si aprendes a escuchar a tu cuerpo y valorar tu alimentación, habrás ganado mucha salud y mucha capacidad de elección. Serás dueño de tu salud. Tú eliges cuándo te vas a pasar, con qué… y sabiendo el resultado.

Si no eres capaz de observar y elegir, es probable que tengas que pedir ayuda de vez en cuando para hacer una puesta a punto.

Lo bueno es que al cambiar el estado del cuerpo cambian las apetencias a los alimentos, de la misma forma que al dejar de fumar deja de apetecer fumar. No se trata de sufrir de por vida, sino de aprender a comer y disfrutar de lo que haces.

Cuando estés siguiendo la higiene alimenticia de intolerancias es seguro que tendrás tentaciones y ganas de saltártela con ciertos alimentos.

Cuando esto ocurra es muy interesante observar qué alimentos son los que apetece tomar y qué situaciones y circunstancias nos provocan esa necesidad. Después de la carne nos apetece un dulce, después de un dulce un café, después del café un licor, para acompañar ambos un cigarro, después del cigarro una siesta… Es un programa que empieza con… y termina con el resultado de siempre.

Cuanto mejor sigas el proceso, mejores resultados tendrás. Al principio tendrás excusas constantemente para saltártela. Los cambios que sentirás son los que te darán fuerzas para seguirla, aun así debes tener en cuenta que siempre es mejor hacer parte que no hacer nada.

Si te la saltas pueden pasar 3 cosas:

  • Al eliminar ciertos alimentos se ponen en marcha ciertos mecanismos de eliminación, haciendo el cuerpo más sensible y es fácil que un alimento con el que nunca habías sentido nada te pueda hacer daño o como mínimo causar malestar.
  • De repente tienes la miel en la boca, lo que te lo va hacer más difícil volver a prescindir de ciertos alimentos (es como dejar de fumar fumando un cigarro de vez en cuando).
  • Que no notes nada.

Es interesante que si te la tienes que saltar no lo hagas de varias cosas no toleradas a la vez. Si es así, te da posibilidad de notar cuál es el efecto de eso que “te has saltado”.

Si tomas varias cosas no sabrás cuál es el causante de tus gases, incomodidad, estreñimiento o granitos que serán síntomas que conozcas de mucho tiempo.

Es probable que no todas las recetas se ajusten a tus necesidades, pero ponemos en esta sección unas recetas que te pueden servir de ayuda para los primeros momentos.

No es cuestión de quitar alimentos sin más, eso no está rico. Sobretodo porque seguramente le vayas a quitar los que sueles usar para darle sabor. Poco a poco irás cogiendo el punto y encontrando los sabores y estilos alimenticios que más se adecuen a tu paladar.

Si de alguna manera te ha sido útil esta sección, ayúdanos enriqueciéndola con tu experiencia. A cada uno le surgen nuevas ideas, y entre todos podemos ayudar a que sea más fácil para los que vengan después.

Una vez leído este apartado es recomendable visitar y buscar más recetas sabiendo lo que buscas.

A continuación ponemos ejemplos de recetas que pueden ser útiles para los primeros días, ya que es probable que uno no sepa por dónde empezar.

Recuerda el refranero popular:

  • “Sabes más que el hambre”.
  • “El hambre agudiza el ingenio”.

Recetas

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